España quiere recuperar su liderazgo en energías renovables

España, que fue líder en energías renovables, quiere recuperar el terreno perdido durante los años de crisis, en el momento en que los responsables políticos reunidos en París intentan alcanzar un acuerdo para limitar el cambio climático.

Con 300 días de sol al año en varias regiones, una geografía barrida por los vientos y generosas ayudas públicas, el país se convirtió en 2007 y 2008 en líder de las energías fotovoltaica y eólica. Pero la crisis asestó un frenazo a ese desarrollo, paralizando ambos sectores.

Jorge Puebla, bombero de 41 años, lo sufrió personalmente. “Me han arruinado la vida”, explica a la AFP. Junto a su mujer, invirtió en 2007 un millón de euros en una granja solar en Castilla y León. Este padre de dos hijos pidió entonces 800.000 euros al banco y, para aportar los 200.000 euros restantes, hipotecó su casa, avalado por sus padres.

Hasta 2011, el precio al que el Estado le compraba la electricidad supuestamente garantizado por 25 años -44 céntimos de euro por kilowatio/hora- le permitía pagar sin problemas sus vencimientos mensuales de 8.400 euros. Pero el Gobierno socialista de aquel entonces, sumido en una grave crisis económica, olvido esas promesas y redujo progresivamente las subvenciones a las energías renovables, hasta la llegada al poder del Partido Popular, en diciembre de 2011, que supuso el golpe final al sector.

“Todo lo que había desapareció de la noche a la mañana”, explica Puebla, que ahora necesita la ayuda de sus tres hermanos y su hermana para pagar los 3.000 euros de préstamo mensual que no cubre su producción eléctrica.

Con los cambios legislativos, “las reducciones de los ingresos oscilan entre el 15% y el 50%”, según las instalaciones, confirma José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica. El sector ha perdido 35.000 empleos desde 2008 y ahora sólo tiene 5.000 empleados, asegura.

Unos 62.000 particulares invirtieron en energía fotovoltaica, de los cuales 5.000 se asociaron para defender sus intereses ante la justicia.

– Industria en punto muerto –

El cambio fue brutal. En 2014, sólo se instalaron en España 22 megavatios de potencia fotovoltaica, frente a los 2.270 MW de Gran Bretaña, donde el redimiento solar es dos veces menor, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

También el sector eólico está en punto muerto. En él se perdieron casi la mitad de los empleos en ocho años y no se ha hecho ninguna instalación nueva en 2015.

“El cambio regulatorio que se produce desde 2008 ha sido nefasto para toda la industria”, critica Carlos García, especialista en energías renovables de la escuela de administración de empresas IE Business School de Madrid. Señala “las presiones” ejercidas por las empresas de energías tradicionales -carbón, gas, nuclear, térmica, etc- para “parar el desarollo de los renovables”.

El “2015 ha sido el punto más bajo del desarollo de los renovables de los 20 últimos años en España”, agrega Heikki Willstedt, director de políticas energéticas de la AEE.

Los particulares y las PYMES no son los únicos que sufren. El gigante Abengoa, con más de 27.000 empleados, presente en los sectores solar y eólico, está al borde de la suspensión de pagos. Según los especialistas del sector, sin ser la causa principal de sus problemas, la reducción de subvenciones no ha ayudado. “España necesita recuperar el tiempo perdido y tiene que cumplir con sus objectivos de 2020”: consumir un 20% de energía renovable frente al 15% ahora, señala.

La cuestión es especialmente importante dado que el país depende de las importaciones de energía, tanto petróleo como gas y electricidad.

En opinión de García, el Gobierno que surja de las legislativas del 20 de diciembre tendrá que cambiar de política. Para todos, la prioridad es acabar con la inseguridad jurídica generada por los cambios de ley sucesivos, que inquietan a los inversores. El Partido Popular prometió un plan de activación de sector eólico y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se comprometió en la COP21 de París a defender “una ley de cambio climático” si es reelegido, después de haber dicho a menudo que las renovables son demasiados caras.

Pero “las empresas del sector han sabido conservar un ‘know how’ muy importante”, como Gamesa, que superaron la crisis desarrollándose a nivel internacional, especialmente en América Latina, señala García. España sigue así siendo el quinto productor mundial de aerogeneradores y el tercer exportador.

Fuente: eleconomista.es